Los acordes extendidos siguen apilando terceras más allá de la séptima: la novena añade una segunda una octava arriba, la oncena una cuarta, la trecena una sexta. Un C13 completo tendría siete notas — en la práctica nadie las toca todas. Los pianistas suelen quitar la quinta, y a menudo también la fundamental, dejando solo las notas que aportan el color.
Cada extensión tiene su propio carácter. Las novenas (C9, Cmaj9, Cm9) suenan ricas pero fluidas y aparecen por todo el soul y el R&B. Las oncenas suelen darse sobre acordes menores (Cm11) porque la 11 natural choca con la tercera mayor. Las trecenas son el sonido de dominante a todo color del góspel y el jazz de big band.
Una vía práctica de entrada: toma una simple séptima de dominante en un ii–V–I y añade una nota cada vez. Toca G7, luego G9 y luego G13 resolviendo en Cmaj7. Coloca las extensiones cerca de la parte alta del acorde y deja que la mano izquierda cubra solo la fundamental y la séptima.