Un acorde menor invierte la receta mayor: fundamental, tercera menor (tres semitonos), quinta justa. C menor es C–E♭–G. Basta con bajar la tercera un semitono para volver melancólico lo que era brillante — la estructura de intervalos pasa a 3+4 en lugar de 4+3.
La familia menor refleja a la mayor: m6 y m6/9 aportan dulzura, m7 es el caballo de batalla del soul y el jazz, y m9 y m11 apilan extensiones más serenas encima. La séptima menor-mayor (mMaj7) — una tríada menor con una séptima mayor — es la excepción tensa, de cine negro, que vale la pena conocer.
En una tonalidad mayor, los acordes de los grados 2.º, 3.º y 6.º salen menores (Dm, Em y Am en C mayor), y en una tonalidad menor la propia tónica es menor. Una enorme parte de las progresiones pop — Am–F–C–G y compañía — se apoya justamente en estos acordes.